jueves, 3 de julio de 2008

El Asiento Invisiblemente Contaminado

No es normal, en lo absoluto, como casi todos los códigos del colectivo, el asiento contaminado no es algo normal pero si es bastante común.

Llamamos asiento invisiblemente contaminado al asiento que permanece sin cumplir la función para la que fue diseñado durante un determinado tiempo sin tener absolutamente nada de malo.

Es un rasgo típico de nuestra cultura occidental la necesidad de aparentar respeto y buenas costumbres, son parte de lo que llamamos tener “códigos”, y cuando alguien no los cumple está muy mal visto, estos “códigos” generalmente se encuentran diametralmente opuestos a nuestras pulsiones, a nuestras necesidades, y generalmente a nuestra voluntad.

Este tipo de “códigos” suelen ser de lo más imprácticos, y cuando alguien los ejerce siempre sale perdiendo, cuando uno es un hombre bien educado, es caballero, y tiene códigos generalmente se pierde los mejores lugares, gasta mucha más plata, y se aburre como un hongo.

Suelen verse casos como el hombre que deja subir primero a una mujer en un colectivo, y cuando se da cuenta detrás de esa dama vienen unas siete más, y no es hasta cuando termina de sacar el boleto que se da cuenta que es él el único boludo en todo el colectivo que quedó parado.

Es más que común ver a dos hombres demostrarse humillados porque el otro quiere pagar la cuenta en el restaurante, -“Dejá que pago yo”- dice uno, - “Chst. Me estás jodiendo, pago yo y se terminó” dice el otro y la siguen a muerte, muchas veces por no decir la mayoría, uno de los dos comensales con suerte tiene para pagar su propia comida.

Pero hay un caso más que interesante y es el del asiento invisiblemente contaminado, este caso merece un análisis mucho más profundo.

Hay veces que cuando un asiento se desocupa no queda bien en claro quien es el afortunado predecesor, y los Pasajeros que lo desean se encuentran ambos a la misma distancia del mismo y ninguno se anima a ocuparlo, ambos quieren sentarse, lo anhelan en lo más profundo de su ser, serían tan felices si lo hiciesen, pero ninguno quiere demostrar que está desesperado por sentarse, en este caso se produce un interesantísimo juego de miradas entre los Pasajeros deseantes, ambos Pasajeros revelan qué tan hipócritas pueden ser, y se ofrecen el asiento uno al otro deseando con todo el alma que el otro no acepte . En el caso que vamos a exponer a continuación, un caso extremo, uno puede fácilmente imaginarse lo que piensan, por ejemplo;

El Pasajero “A” nota que se está por desocupar un asiento, la mujer que se encuentra aún sentada en él se está colgando la cartera al hombro y está cogoteando para ver si no se pasó, en el instante en que ésta agarra firmemente el pasamano del asiento de adelante, el Pasajero “A” entra en éxtasis, es la oportunidad que estuvo esperando desde Plaza Miserere, cuando la mujer se encuentra casi por completo fuera del asiento, sabe que en pocos segundos va a poder lograr sentarse, ahí es cuando el Pasajero “A” ve al Pasajero “B”, que está igualmente atento a los movimiento de la mujer.

Ambos se miran, el Pasajero “A” toma la iniciativa, demostrando sus dotes de Gentleman, le ofrece desfachatadamente su objeto de deseo al Pasajero “B”. Éste que entiende perfectamente lo que está sucediendo, hace un gesto de negativa, logrando con esto que el Pasajero “A” desborde de satisfacción, y ya se visualiza a si mismo sentado, cómodo, mirando hacia la ventanilla, apoyando el maletín entre las piernas, abriéndolo, sacando un libro y acelerando así el eterno viaje, pero lo que el Pasajero “A” desconoce es que al Pasajero “B” le queda aun un movimiento en su poder, tiene un As guardado en la manga y no duda en usarlo con todo descaro, entonces el Pasajero “B” mira sonriente al Pasajero “A” con cara de “Yo no me llamo un asiento” y con su mano extendida hace una ademán como diciéndole con su brazo “Yo te cedo el asiento, no te preocupes”, dándole a entender que a diferencia de él, el Pasajero “B” es todo un hombre y puede quedarse un rato más de pie… no como otros.

Pareciera que el Pasajero “A” está aniquilado, acorralado contra la pared, si se sienta le demuestra que es menos macho, por lo tanto el pasajero que se queda de pie, es el que se come el garrón pero es el mas macho, ¿Por qué? Porque si el Pasajero “B” solo se hubiese negado el Pasajero “A” podría decir “Yo se lo ofrecí, como todo hombre que supo recibir una mínima educación. Él no quiso, vaya uno a saber porqué, y yo me senté” pero al haber sonreído tan socarronamente su contrincante, el Pasajero “A” piensa “éste me está dando a entender que estoy desesperado por apoyar mi trasero en este mugroso asiento, (que por otro lado es verdad), y me hacer quedar en evidencia que se lo ofrecí con la intención de que no aceptase.”

No puede sentarse, no debe, hay una familia detrás de él, que dirían los nietos cuando sean grandes, “Mi abuelo era buen hombre, mal educado, oportunista, algo maricotas, y sin escrúpulos, pero cuando no viajaba en bondi era un gran tipo.” No lo puede permitir, entonces cuando parecía que no quedaba más por hacerse el Pasajero “A” se ilumina y saca un cross de derecha y decide hablar… si, hablar, el pasajero “A” va a hablar en un colectivo, con un extraño algo que muchísima gente jamás ha hecho en su vida, pero se ve obligado y decide hablar, y con esto todo se traslada a otro plano, un verdadero cambio de frente, se oyen palabras señores, es admirable, realmente, nos encontramos con alguien que habla con un desconocido, y en un colectivo, algo que no se ve todos los días señores.

El Pasajero “A” habla, damas y caballeros esto es épico.

Le dice: “-Sentate, yo ya me bajo.-”

La típica frase que salva todo, el Pasajero “B” queda desconcertado, le hablaron, no se la esperaba, ahora tiene que responder algo, y hay gente ahí que va a escuchar su voz, va a notar que su voz tiene un cuerpo, y una intención, y alguien seguro que se va a dar vuelta y se va a entrar de lo que está pasando, tiene que responder velozmente, no se le ocurre nada y le replica con la misma moneda: “-Yo también.-” Ha caído muy bajo, es como si hubiese dicho, “Eso serás vos”, o “Espejito rebotín”, o cosas por el estilo.

Lo peor es que ninguno de los dos planeaba bajarse, hasta dentro de media hora más o menos, estamos frente a dos mentirosos amantes de las buenas costumbres, el asiento aún vacío, ninguno de los dos va a tomarlo, la gente sigue subiendo, se va llenando el colectivo y cuando los ven a los dos parados ahí con el asiento vacío, piensan “Por algo no se sientan” y el colectivo se encuentra repleto, la gente se ve obligada a decir cosas como “Permiso”.

Y el asiento ahí muerto de risa, con fama de estar Contaminado por algo, por las dudas nadie se sienta, nunca se sabe si lo vomitaron, o que clase de ser se sentó antes en él.

El Pasajero “A” y “B”, ahora están obligados a bajarse mucho antes de donde tenían que hacerlo, pero ninguno de los dos quiere ser el primero en ir hacia el timbre, lo cual los pone aún más nerviosos, porque con cada cuadra se cae más y más de maduro la farsa, los dos esperan que el otro lo haga para así quedarse con el asiento por el que tanto lucharon, pero va a llegar el momento en el que “Ya me bajo” pierde su credibilidad.

El Pasajero “B” se le ocurre la más impúdica de las ideas, con todo ya jugado, en tiempo de descuento perdiendo 3 a 2 se va con todo, arquero incluido hacia el área contraria, a cabecear el corner.

Pregunta: “-¿Dónde bajas?”- Ya esto es cualquier cosa, una demostración de desfachatez espeluznante, tranquilamente el Pasajero “A” podría contestarle: ¿A vos que te importa?- Sin perder absolutamente nada, pero no, se toma su tiempo y cuando está por contestar, la más grande demostración de caballerosidad que jamás se haya oído, una mujer que no presta demasiada atención, un mujer con muchas bolsas, y un vestido horrible, una mujer despeinada, se sienta en el más preciado de los asientos, se sienta sin preguntar, sin preocuparse en lo absoluto en los protocolos del buen gusto, esta mujer se sienta se seca la transpiración con un pañuelo descartable y abre la ventanilla, el resto de los pasajeros miran a la mujer extrañados de que nada le haya sucedido, la mujer está vivita y coleando,y por sobre todas las cosas sentada, comoda.

Los dos Pasajeros se pierden en el colectivo, nunca se pudo oír la respuesta del Pasajero “A”, cada uno de ellos se bajan donde debían bajarse, y todos se lamentan incluidos el Pasajero “A” y “B” no haber aprovechado la oportunidad de ocupar el asiento vacío.

El desdichado

Ezequiel era muy desdichado, todo lo que siempre deseó, pasó por delante de sus ojos en manos de otros, todo lo que supo ganarse con un sacrificio feroz, terminó perdiéndolo.

Al verlo pareciera que la naturaleza al crear al hombre hubiese hecho un primer boceto horrendo, lo hubiese guardado durante milenios, y le hubiese dado vida como para sacárselo de encima.

Tanto en la primaria como en la secundaria, supo llevar insigne el papel de punto.

Y resulta ahora que mi mujer se fue con él.

El pueblo geriátrico

Me crié en un pequeño pueblo al norte de Río Negro cuyo nombre era Nahua-Milén, su significado mapuche es “pueblo al norte de Río Negro”.

Mi pueblo tenía una curiosísima particularidad, no se si era por su enorme porcentaje de población de ancianos, o su pequeñísimo porcentaje de población joven, pero el caso es que en mi pueblo no se toleraban las excepciones a las reglas.

A tal punto que mi maestra de segundo grado fue expulsada a insultos de la escuela y del mismísimo pueblo por ser “descubierta” describiendo a un ornitorrinco.

La inscripción de bienvenida al pueblo tiene una leyenda que dice más o menos así:

Rogamos que su visita sea respetando los principios de Nahua-Milén, de no ser así rogamos que de media vuelta y vaya a cualquier otro lugar.

Y debajo del cartel de bienvenida figuraba una lista detallada de cada una de los principios que fueron redactados con el total consentimiento de los Grandes Ancianos logia prestigiosa que solía reunirse en el bar frente a la plazoleta central del pueblo.

Entre ellos recuerdo por ejemplo:

Señor Turista si UD. Es:

Japonés: No haga otra cosa que sacar fotos.

Alemán: Embriáguese.

Porteño: No camine por la vereda, robe lo que pueda y cuéntenos como es que Ud. es mejor que todos nosotros.

Cuando empecé a crecer, comencé a notar que todos mis compañeros del colegio se iban yendo uno por uno del pueblo, junto con sus padres, familias enteras salvo los abuelos, así fue como ir al colegio comenzó a ser un verdadero parto, lo cual es un clásico, pero en mi caso era demasiado, en mi curso éramos un total de ocho alumnos, entre los que estaban uno de primer año, dos de cuarto, dos más y yo en tercero, uno de quinto grado, y uno de preescolar.

La profesora tenía un tremendo trabajo para organizar cada clase para semejante amalgama estudiantil, una vez recuerdo que luego de tomar un café la profesora nos miró fijamente, dio unas cuantas vueltas, se tomo la cabeza y como si gritara Eureka con los ojos se fue del curso por unos minutos volviendo con un dibujo en blanco y negro de una vaca. La directiva fue la siguiente.

-Vos coloreá esto… vos escribí una composición… tema: la vaca… vos y vos van a buscar en el libro de la biblioteca y me escriben mínimo diez renglones sobre la producción ganadera de la región mesopotámica, ustedes tres me hacen una lámina explicativa sobre los derechos de los animales y el consumo de la carne, y por ultimo vos… vos… (Señalándome a mi)… vos a ver que hacemos con vos… ayudalo a él a colorear.-

Rápidamente estudiar se transformó en una excepción a la regla, siendo inmediatamente abolida la escuela, demolida e instalada en su lugar una cancha de bochas.

Con todo el tiempo del mundo y sin amigos me fui transformando poco a poco, cuando recuerdo aquella época me recuerdo siempre en calzoncillos, musculosa y pantuflas, había adoptado una serie de vicios entre los que más recuerdo eran manejar con gran habilidad el escarbadientes, accesorio que se transformó prácticamente en un nuevo miembro de mi rostro, al igual que el cigarrillo detrás de la oreja. También tengo muy latente la facilidad para eliminar constantemente gases que adquirí en aquel entonces, lograba decir oraciones de dos y tres palabras combinando tanto eructos como desgracias, al poco tiempo noté como me comenzó a crecer pelos dentro de la oreja y en la nariz. A su vez con diez y siete años prácticamente no tenía pelo en la cabeza.

A los diez y ocho la humedad me mataba, tenía tres perros que me seguían a donde fuese y le jugaba a diario al 47 a la cabeza en la nacional y provincia, a los 19 no veía ni oía muy bien olía peor y ya caminaba encorvado.

Hasta que a los veinte, en la sala de espera del médico con mi frasco de orina en la mano mientras esperaba temeroso que me llamaran para hacerme el análisis de próstata, alguien se dio cuenta que era el único del pueblo con menos de sesenta años y me echaron de Nahua-Milén.

lunes, 9 de junio de 2008

Un pequeño ensayo de una posible futura obra Absurda.

Carnicería, hay un mostrador, (se puede hacer con una mesa y muchas ganas) el carnicero, silva “lisent to your Heart” de Roxette, entra una mujer.

Señora: -Disculpe.

Carnicero: -Veo que leyó el cartel.-

Señora: -Si.

Carnicero: -Esta disculpada.

Señora:-¿Le llegó la carne?

Carnicero:-¿Hasta dónde?

Señora -Le pregunto si ya llegó la carne.

Carnicero:-No sabía que estaba corriendo.

Señora -¿Cómo corriendo?

Carnicero:-Le va a hacer mal, se puede atragantar.

Señora -¡¿Con qué?!

Carnicero:-Con lo que sea que coma.

Señora -Yo quiero comer carne.

Carnicero:-Le recomiendo que no lo haga, es inhumano lo que les hacen a esos pobres animales.

Señora:-¿Pero usted no es carnicero?

Carnicero:-Si.

Señora:-Y me dice que es inhumano lo que les hacen a los animales.

Carnicero -¿Quién mejor que yo para saberlo? Se lo digo desde la experiencia.

Señora:-Si, pero me asombra.

Carnicero -Córrase de la luz.

Señora:-Quiero decir que me extraña.

Carnicero -Si todavía no se fue, como la voy a extrañar, la estoy viendo.

Señora:-Lo que quiero decir es que me resulta extraño que un carnicero me diga que lo que les hacen a los animales es inhumano.

Carnicero:-Usted prejuzga, los carniceros también tenemos sentimientos, me ofende no soy un cirujano esos sí que no tienen escrúpulos.

Señora -Si, ya veo pero con esa política se va a morir de hambre.

Carnicero:-¡Jamás! No ve que estoy rodeado de carne.

Señora -¿Usted come carne? Pensé que era vegetariano.

Carnicero:- Lamento decepcionarla soy carnicero.

Señora -Usted me confunde.

Carnicero:-No lo creo usted es la señora que compró la casa de los Pablosky, es nueva en el barrio, ¿Cómo la voy a confundir?

Señora -Quiero decir que… olvídelo, yo quisiera saber si ya les llegó algo de carne.

Carnicero:-Siempre, de eso vivimos.

Señora -Siempre no, hubo desabastecimiento.

Carnicero:-Es verdad.

Señora -Es más, todavía tienen este cartel en la puerta que dice: “No hay carne, no es nuestra culpa”.

Carnicero:-Exacto, textualmente dice: “No hay carne no es nuestra culpa, espere y no joda” yo mismo lo redacté.

Señora -Osea que hace unos cuantos días que no les está llegando carne.

Carnicero:-Es verdad.

Señora -Entonces no me diga que siempre les llegó.

Carnicero:-¿Por qué?

Señora -Porque hace unos cuantos días que no les estaba llegando.

Carnicero:-Es verdad.

Señora -¿Y entonces?

Carnicero:-Pero igual siempre nos llegó.

Señora -Si, pero hace un tiempo que no les esta llegando.

Carnicero:-Es verdad.

Señora -¿Qué es verdad?

Carnicero:-Eso, que hace un tiempo no nos estaba llegando.

Señora -¿Y ahora les llegó?

Carnicero: -¿Quién?

Señora -¡LA CARNE, ¿LES LLEGÓ O NO LES LLEGÓ LA CARNE?!

Carnicero:-Sí.

Señora -Ahhh. ¿Tan difícil era?

Carnicero:-Y sí, porque hubo desabastecimiento.

Señora -¿Cómo puede ser que esta sea la única carnicería de todo el pueblo?

Carnicero:-Es un pueblo chico.

Señora -Si, pero…

Carnicero:-No hay tanta gente como para que prospere la competencia.

Señora -A ver, retomando ¿Tenés Cola de cuadril?

Carnicero:-No, y si sigue insultándome le voy a pedir que se retire inmediatamente del establecimiento, sepa que la casa se reserva el derecho de admisión y permanencia.

Señora -Es un corte, le estoy preguntando si le llegó Cola de cuadril.

Carnicero:-Disculpe, últimamente estoy muy a la defensiva, con todo este tema del desabastecimiento, estoy jugando con uno solo de punta.

Señora -Les llegó la cola de cuadril.

Carnicero:-No.

Señora -¿Tapa de asado?

Carnicero:-No.

Señora -¿Bife de chorizo?

Carnicero:-No.

Señora -¿Roast beaf?

Carnicero:-Nou aim not.

Señora -¿Nalga?

Carnicero:-No.

Señora -¿Bife angosto?

Carnicero:-Nada.

Señora -¿Bife Ancho?

Carnicero:-Menos.

Señora -Y que les llegó.

Carnicero:-Carne.

Señora -Si ya sé pero… ¿Qué cortes le llegaron?

Carnicero:-Todos los que nos faltaban.

Señora -Y… ¿Cuáles les faltaban?

Carnicero:-Todos los que piden la gente, siempre nos faltan los que piden la gente, y cuando los traemos no los pide nadie, el mercado tiene una lógica muy particular.

Señora -¿Qué corte tiene?

Carnicero:-El que quiera.

Entra una mujer, se acerca al mostrador mira al carnicero.

Mujer 2: -Medio kilo de paleta, por favor.

Carnicero: -Como no.

El carnicero se dirige al fondo, las dos mujeres se quedan mirándose un rato.

Mujer 2: -¿Se siente bien?-

Mujer: -No- (alterada)

Hay una gran pausa el carnicero aparece con el pedido en una bolsa.

Mujer: -¿Me lo anota por favor? –

Carnicero: -Despreocúpese.

Mujer: -chau.

Sale de escena.

Señora –Quiero paleta.

Carnicero:-Recién vendí el último.

Señora -Bueno déme el corte que a usted le parezca entonces.

Carnicero:-No puedo hacer eso.

Señora -¿Por qué?

Carnicero:-Porque vivimos en democracia.

Señora -¿Y eso que tiene que ver?

Carnicero:-Yo no puedo imponerle a usted que producto me va a comprar, usted tiene derecho a elegir.

Señora –Si, pero yo le estoy pidiendo que usted elija el corte, así como tengo derecho a elegir elijo que usted elija.- (se queda pensando en lo que dijo)

Carnicero:-Ni así, sepa que la historia se repite, empezamos pidiendo que venga el autoritarismo y después rogamos que vuelva la democracia, yo me niego volver a formar parte de esto.

Señora -Entonces dígame que corte de carne tiene.

Carnicero:-El que guste, somos la carnicería con más variedad del pueblo.

Señora -¿Ah, sí?

Carnicero:-Sí.

Señora -¿Entonces como puede ser que cada corte que le pido usted no lo tenga?

Carnicero:-Somos la carnicería con más variedad del mercado, eso no significa que tengamos cada corte que solo usted come.

Señora -Pero son los cortes más populares.

Carnicero:-La nuestra es una carnicería Premium, somos VIP, no les vendemos a la muchachada, es para gente exclusiva.-

Señora -¿Y entonces que cortes de carne tienen?

Carnicero:-El que quiera.

Señora -¡No, el que quiero no, porque de todos los que quiero no tienen ninguno!

Carnicero:-Somos Premium, no me haga que le explique cada cosa veinte veces, usted parece que le cuesta entender las cosas más simples.

Señora -¿A mí me cuesta entender las cosas más simples?

Carnicero:-¿No le digo? Le acabo de contestar algo más que simple, y usted lo que hace es repreguntar lo mismo que yo le dije.

Señora -¿Qué cosa?

Carnicero:-¿No le digo?

Señora -¿Qué cosa no le digo?

Carnicero:-Todo lo que me quiere ocultar, si no me lo quisiera ocultar, entonces seguramente me lo diría.

Señora -A ver… Mire como se lo pido, hace tres semanas que no como un churrasco, tengo tres chicos que me están pidiendo por favor que les haga milanesas: “milanesas mamá, me dice el más chiquito, no quiero más ravioles, quiero una milanesa mamá” necesito carne, con suma urgencia, si fuera por mi hace un rato largo me hubiese ido pero es imperante, se lo pido por lo que más quiera, necesito carne.

Carnicero:-Vino al lugar indicado, bienvenida a Carnicería Premium, única en el pueblo, la más amplia variedad, si carne necesita, este es su lugar.-

Señora -Eso que es. (Señala una pieza de la heladera del mostrador)-

Carnicero:-No se lo recomiendo.-

Señora -¿Por qué?-

Carnicero: -No está muy bien que digamos.

Señora -¿Bueno y ese pedazo de ahí?

Carnicero:-Peor

Señora -¿Ese?

Carnicero: -Lo que ve en el mostrador es todo lo que quedó de antes del desabastecimiento.

Señora -¿Y está muy mal?

Carnicero:-Se nos cortó la luz tres veces.

Señora -Y ¿Dónde tiene la carne que llegó?

Carnicero:-En la heladera de atrás.

Señora -¿Me da carne?

Carnicero:-¿Cómo no? Es mi trabajo, de eso vivo.

Señora -Gracias.

Carnicero:-¿Qué corte quiere?

Señora -¡Ahhhh! Me está volviendo loca.-

Carnicero:-Si se está volviendo es porque ya antes lo fue, no me haga cargo de su pasado, la conozco hace muy poco.

Señora -¿Sabe lo que voy a hacer? Tome, es toda la plata que tengo, voy a entrar a esa heladera voy a agarrar el primer pedazo de carne que encuentre y me voy a ir.

Carnicero: -La heladera es para uso exclusivo del personal.-

Señora: -Me chupa un huevo el personal.

Carnicero: -Eso me resulta poco creíble, hay leyes naturales que prohíben terminantemente que usted lleve a cabo esa afirmación.

Señora: -La verdad no me importa.-

Larga pausa, la mujer desencajada aprovecha una distracción del carnicero y toma una gran cuchilla.

Carnicero: -Señora, tenga cuidado con eso que puede sacarle el ojo a alguien.

Señora: -Dame carne.-

Carnicero: -Siempre conseguirá mejores resultados en el prójimo con una sonrisa que con una cachetada.

Señora: -Dame carne. ¡Ya!

Carnicero: -Creo que usted está un poco alterada, no entiendo por qué, pero le pido que se calme.-

Señora: -¡Carne!

Carnicero: -Esto puede terminar muy mal.-

Señora: -Es lo que estoy buscando, ¡quiero que esto termine muy mal!

Carnicero: -Yo así no sigo charlando con usted, le voy a pedir que se retire del establecimiento.-

Mujer: -De acá no me voy sin carne.-

Carnicero: -¿Qué corte quiere?-

La mujer desencajada corre al carnicero alrededor del mostrador.

Carnicero: -Señora si usted lo que intenta es atentar contra mi vida, quisiera que lo diga abiertamente.-

Mujer: -¡Si no me das carne te achuro, me oíste, te descuartizo acá mismo, así que dame carne ya, porque te mato, así nomás te lo digo, te mato!-

Carnicero: -¿Está usted segura que eso es lo que quiere?

Mujer: -Si quiero carne.-

Carnicero: -No me refiero a eso, me refiero al hecho de matarme.-

Mujer: -Si no me das carne no tengo ningún problema.-

Carnicero: -Ahí me gustaría hacer hincapié, justamente a eso quería llegar (La mujer lo corre nuevamente) lo que usted no entiende es que si usted me mata la que va a tener problemas es usted, piénselo.-

Mujer: -No me importa.-

Carnicero: -Yo creo que no está midiendo las dimensiones del caso, creo que usted no está pensando con cordura, un asesinato no es una decisión que se tomás así en caliente.-

Mujer: -No te quiero oír más, dame carne porque te descuartizo.-

Carnicero: -Una última cosita, y después haga lo que quiera, a lo que yo voy es que usted si me mata no gana más que problemas, yo a lo sumo sentiré un gran dolor, para luego descubrir el gran secreto de la humanidad, culminará mi vida y voy a enterarme si hay o no vida después de la muerte, pero a usted le va a ir mucho peor, yo no tengo problema en morir, de hecho algún día lo iba a hacer, no es algo que pensaba obviar en esta vida.

Mujer: -Silencio, es la última vez que te lo digo, dame la carne porque te mato.-

Carnicero: -Primero déjeme que me explaye un poco en lo que le va a tocar a usted, no sea tan ansiosa, ya va a tener tiempo de saciar sus ganas de verme tieso en el suelo, pero antes déjeme que le explique una cosa, la que va a tener un sin fin de problemas es usted, fíjese si no, para empezar, usted va a tener que cargar con un muerto en su conciencia por el resto de su vida, y si ese muerto usted quiere que sea yo, ¿Qué le puedo decir? Me siento alagado, pero aparte lo más importante, se va a arrepentir, (la mujer lo corre otra vez) porque si se fija hace una hora usted era una mujer común y corriente con sus hijos, una vida hermosa, y de repente porque vaya uno a saber por qué va a transformarse en una asesina, inexperta, atolondrada, ni siquiera sabría que hacer con el cuerpo , ¿usted pensó en eso? ¿Qué va a pensar? Ahahaha…. Esa no se la esperaba, tiene una coartada acaso, yo me niego a morir en manos de alguien que ni siquiera tiene una coartada, si voy a morir apuñalado, por lo menos lo único que pido es que sea alguien que mas o menos la tenga un poco clara, porque morir en manos de alguien que a la primera de cambio la descubren, es demasiado humillante y cuando le toque ir en cana, le aseguro que eso sí que no le va a gustar así que por qué no se deja de joder con ese cuchillo ya que no sabe nada de esto, (Le saca el cuchillo como quien le saca un juguete a un chico porque se portó mal), usted siempre que quiera matar a alguien tiene que tener pensado minimamente las cosas más simples por ejemplo que hacer con el cadáver, tener testigos, una coartada, etc. Ja, matar sin coartada, ¿Dónde se ha visto? Quiere que le muestre que tengo en la heladera pase, fíjese por usted misma.

La mujer entra sale de escena por el lado de la izquierda, detrás de ella va el carnicero.

Señora -Pero esta heladera está vacía…AHHHHH-

(El carnicero cruza la escena con el delantal bañado en sangre, vuelve a cruzar la escena con el cartel que dice “No hay carne, no es nuestra culpa, espere, no joda” vuelve a salir de escena por el lado de la heladera, aparece nuevamente con una cartulina saca el marcador de su oreja y escribe en la cartulina, vuelve a salir de escena con el nuevo cartel que tiene una leyenda que dice “Ya hay Carne”)